domingo, 26 de septiembre de 2010

Woyzeck

" Una vez había un pobre niño que no tenía padre ni madre. Todo el mundo había muerto y no quedaba nadie en este mundo. Todo el mundo había muerto y él caminaba y lloraba día y noche. Y como en la tierra no quedaba nadie, quiso ir al cielo, y la luna le miraba muy gentil, y cuando por fin llegó a la luna, era un trozo de madera podrida, y luego fue hacia el sol, y cuando llegó al sol, era un girasol mustio, y cuando luego fue a las estrellas, eran unos mosquitos dorados ahí clavados, igual como los clava el pájaro en los espinos, y cuando quiso volver a la tierra, la tierra era un cuenco del revés y él estaba muy solo, y entonces se sentó a llorar y aún está ahí sentado, solo. "

Georg Büchner

sábado, 25 de septiembre de 2010

El amor de los pronombres

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Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelvo ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
"Yo te quiero, soy yo".

Pedro Salinas

jueves, 23 de septiembre de 2010

Mortal y rosa

Tu cuerpo es un hermoso fragmento
de no sé qué grandeza rota.
El cesto de frutas de tu vida
se renueva por sí solo todos los días.
En tu boca destrozada habla la tristeza del martes
y en tus dedos minuciosos arden páginas de luz.
Le abultas al mundo como una planta excesiva
y dejas magnitudes de olor por donde nadie pasa.
Has oxidado el aire con tu cansancio,
has herrado todos los clarinetes,
tienes senos destruidos como la antigüedad
y muslos de cosecha que le pesan al día.
Busco en tu alma un tabaco de infancia,
busco en tu sexo un mar desalentado,
y comprendo que los muertos, realquilando tu,
(casa, hacen un poco más alegre
el destrozo del amor y el abandono azul de la cocina.

Francisco Umbral-Mortal y rosa

domingo, 19 de septiembre de 2010

Ella

Es buena, cuando duerme;
el calor de su cuerpo es un puñal de vidrio
que remonta los sueños.

Cuando calla, es buena
y su voz una premonición olvidada y peligrosa
que arruina el silencio.

Cuando grita o llora
o se lamenta o se divierte o se cansa,
nada puede contener
este dolor alegre que envenena
mis sueños y mi soledad.
Por eso es difícil pensar
en ella, en su cara bondadosa;
abandonarse; por eso
es una cobardía retenerla
y dejarla ir, una pavorosa crueldad.
A veces, cuando lo pienso,
no sé qué hacer con ella,
con este destino luminoso.

Francisco Urondo