No la quiero en los sueños, la quiero en la vida, aquí, conmigo, bien vestida por su hijo y orgullosa de que su hijo la proteja. Me ha llevado durante nueve meses y ya no está aquí. Soy un fruto sin árbol, un pollito sin gallina, un leoncito solo en el desierto y tengo frío. Si ella estuviera aquí, me diría: "Llora, mi hijito, después te sentirás mejor". No está aquí y no quiero llorar. No quiero llorar sino junto a ella.
Albert Cohen