sábado, 27 de junio de 2009

Grietas

Los otros tienen personas dedicadas a ellos. Yo nunca tuve ni siquiera alguien que pensara en dedicarse a mí. A los otros lo sirven: a mí me tratan bien.
Juzgo a veces que me gusta sufrir. Pero, francamente, yo preferiría otra cosa. Si un día amase, no sería amado. Basta con que quiera una cosa para que esa cosa muera. Mi destino, sin embargo, no tiene la fuerza de ser mortal para cosa ninguna. Tiene la debilidad de ser mortal en las cosas que me afectan. Y con esto queda todo dicho.

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