Reconozco tu benévola ironía en esta invención de un «aquí» que nos consiente la convivencia menuda y la separación total. Y, en la sólida fortaleza de tu reposo, en la ciudad antigua de tus sueños, allá donde ninguna carta te será jamás entregada, yo creo que tú sabes que, al igual que tú me ofreces un «aquí» inasible y no desleal pese a todo, así parto yo, no para perderte sino para buscarte; ya que en estos enigmas, juegos de palabras, palíndromos, desamores y amores, anfibologías de encuentros y simetrías de fantaseados abrazos, yo debo huir para buscarte, debo abandonarte para conseguirte, y darte la espalda para sorprender tu rostro (...) Si te busco, te pierdo; si demuelo lo que me separa de ti, todo aquello que demuelo forma parte de ti; eres tú; me propones un abrazo de escombros. Al perderte, te busco; si me marcho, me vuelvo peregrino, reconociendo que de todos los rasgos de tu rostro, de tu cuerpo, éste, la lejanía, es el que me permite reconocerte por doquier; y en eso eres tú desemejante a cualquier otro.
Amore- Manganelli
Amore- Manganelli
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